martes, 7 de agosto de 2018

NIVELES DEL PLANEAMIENTO DE LA EDUCACIÓN


LOS NIVELES DEL PLANEAMIENTO DE LA EDUCACIÓN
Aunque el planeamiento de la educación es un proceso único que comprende desde la visión total del sistema educativo hasta los detalles de la instalación y funcionamiento de las unidades escolares, en él se pueden distinguir diversos niveles correspondientes a otros tantos planos de abstracción y detalles diferentes. Los niveles que pueden distinguirse son: - El planeamiento global, o de conjunto, del desarrollo educativo del país; - El planeamiento por sectores correspondientes a distintos aspectos del sistema escolar: primario, medio, superior, enseñanza vocacional, formación de maestros, construcciones escolares, etc.; - El planeamiento regional por divisiones geográficas, políticas, escolares, etc.; - El planeamiento local correspondiente a los detalles de instalación y funcionamiento de los establecimientos educativos.

1.    EL PLANEAMIENTO GLOBAL O DE CONJUNTO:
Como la designación misma lo indica, el planeamiento global tiene por objeto obtener una visión de conjunto e integrada de los problemas y necesidades mayores de un país en materia de educación, y, en consecuencia, formular una política de educación acorde con la política general de desarrollo nacional. No es dable alcanzar este objetivo cuando los diferentes niveles y aspectos de la educación se programan de modo aislado, no simultáneo, o cuando se concibe el plan de educación como un simple agregado de planes parciales yuxtapuestos.
La función del diagnóstico y la programación globales consiste en imprimir carácter integral al planeamiento educativo, permitir establecer prioridades, asegurar la compatibilidad y el carácter complementario de las diversas metas, la coordinación de la acción educativa en el plano nacional y la posterior evaluación del desarrollo educativo en su conjunto.
Este diagnóstico y esta programación globales son los que originan y dan contenido al capítulo de educación de un plan nacional de desarrollo y, aunque se apoyan en diagnósticos y previsiones para los diversos niveles y modalidades de la educación, son algo diferente de su simple agregación.
Tienen aquí especial importancia, entre otros, los aspectos siguientes:
a)    los problemas de correlación y equilibrio, en el crecimiento de los diversos niveles y modalidades de educación, de la pirámide educativa deseable y a la vez factible de obtener al término del plazo previsto por el plan;
b)    la determinación del volumen y composición del producto de la educación de acuerdo con niveles y tipos de educación, en función del nivel educativo deseable para la población en general, y de las previsiones de necesidades de recursos humanos específicos para el desarrollo.
c)    los problemas relacionados con la índole, variedad y organización de las enseñanzas (estructura del sistema educativo);
d)    los problemas de balance en la atención dispensada a las diferentes regiones para superar los desequilibrios existentes;
e)    la determinación del volumen y estructura de las inversiones y gastos en educación y de las fuentes de financiamiento internas y externas;
f)     los aspectos vinculados a la restructuración administrativa y las normas legales indispensables para la viabilidad del desarrollo educativo previsto;
g)    los problemas relacionados con la distribución de las responsabilidades y del esfuerzo en la acción proyectada, entre el sector público y privado, entre gobierno nacional, provincial y local, entre las diversas entidades de la administración educativa, etc.


La tarea del planeamiento es una responsabilidad conjunta del organismo nacional de planificación del desarrollo y del organismo sectorial de planeamiento educativo, en coordinación estrecha con los diversos organismos de la administración educativa, las entidades autónomas educativas, los sectores privados y otros ministerios o dependencias del Estado vinculados con la educación.

2.    EL PLANEAMIENTO FUNCIONAL POR SECTORES DE LA EDUCACION
En su aspecto estructural la educación de un país está formada por niveles y modalidades, organizados en servicios y administrados por organismos o entidades diferentes. En su aspecto dinámico está constituida por procesos de instrucción y formación de índole distinta, que responden a determinados objetivos y se realizan mediante organización escolar, contenido y métodos diferentes.

El planeamiento global se proyecta sobre el conjunto de tales procesos, enfocándolos y tratándolos como "sistema", tratando de obtener un desarrollo orgánico del mismo y que responda como un todo a necesidades y objetivos del desarrollo nacional. Naturalmente, para esto es necesario conocer e incluir en el plan general algunos elemente» esenciales relativos a cada nivel y modalidad de enseñanza, particularmente aquéllos indispensables para la formulación del cuadro de objetivos y metas y de las inversiones y gastos que tales metas exigen.

Pero los diversos niveles y modalidades deben ser objeto de un diagnóstico y una programación específicos y detallados, sobre todo en aquéllos aspectos que les son peculiares. En este plano tienen especial importancia, entre otros, los elementos siguientes:

a)    el análisis y la reformulación sistemática de los objetivos y contenidos de la educación en el respectivo nivel o modalidad;
b)    la evaluación objetiva de los resultados-educativos alcanzados en el promedio de los alumnos; c) las técnicas de enseñanza y los métodos de aprendizaje;
c)    el tipo o los tipos de administración y organización del trabajo escolar;
d)    los métodos de supervisión y evaluación del trabajo escolar;
e)    los instrumentos didácticos;
f)     el contenido y los métodos de la preparación de los educadores;
g)    el análisis de los factores de eficiencia específicos de cada nivel y tipo de enseñanza.

En otras palabras, interesa todo cuanto define más directamente la estructura interna de cada nivel o modalidad, la naturaleza y los niveles de calidad de la educación impartida. Factores como los enumerados, evidentemente no pueden ser incluidos de modo exhaustivo en un plan general, sino que deben ser sometidos, sector por sector, a un análisis en profundidad y a procesos de programación específicos.

La responsabilidad y él trabajo más intensos corresponden, a este nivel del planeamiento a los organismos técnicos de la administración educativa encargados de la dirección de los diferentes niveles y modalidades de la enseñanza, en estrecho contacto con el organismo de planeamiento general de la educación. Esta vinculación estrecha es necesaria por varias razones.
En primer lugar, aunque se trata de aspectos predominantemente pedagógicos las decisiones sobre ellos repercuten en la obtención de los objetivos sociales y económicos perseguidos por el plan de educación.
 En segundo lugar, los cambios de orden pedagógico suponen medios e instrumentos, y por lo mismo recursos financieros que deben contemplarse en el plan general de gastos para la educación.
Finalmente, la intervención de los organismos de planeamiento es necesaria para establecer la coherencia entre las decisiones de orden pedagógico relativas a cada uno de los niveles y modalidades, y en esta forma, asegurar la continuidad y articulación de los procesos educativos.

Algunos técnicos, particularmente aquéllos entre los que predomina-un enfoque cuantitativo y económico del planeamiento de la educación, omiten los aspectos antes enumerados o los reducen al mínimo, sea porque ignoran el objeto del planeamiento al diagnóstico y la programación globales del "sector educación", o porque presuponen que una vez formulado el plan global de la educación corresponde a los "pedagogos" ocuparse de los aspectos vinculados al contenido, eficiencia y calidad de la educación.

Esta distinción tajante entre aspectos cuantitativos y financieros de un lado, y aspectos pedagógicos y cualitativos de otro, es un expediente fácil para evitar dificultades metodológicas, aunque peligroso e inadecuado para un planeamiento de la educación que aspire a operar las profundas transformaciones exigidas por el desarrollo.

La responsabilidad asignada a los organismos técnico-pedagógicos de la administración educativa en este nivel del planeamiento exige, se cuente con el número suficiente de pedagogos especializados, capaces de realizar la tarea técnicamente y con un sentido de planeamiento.



3.    EL PLANEAMIENTO EDUCATIVO REGIONAL Y LOCAL
Los servicios educativos se prestan a través de instituciones singulares o de complejos institucionales en combinaciones definidas, situadas en contextos geográficos, humanos y económicos concretos, que están muy lejos de ser homogéneos y por lo demás presentan situaciones y requerimientos educativos diferenciados.

Los planes, tanto para la extensión como para el mejoramiento de la educación, deben traducirse y concretarse en acciones de creación o ampliación, de instalación o reinstalación y de normalización o mejoramiento de las circunstancias de funcionamiento de las instituciones escolares singulares. Es la suma de estas acciones singulares, coordinadas entre ellas y coherentes con las metas generales de los planes de educación, la que conduce al éxito o malogro en la obtención de tales metas.

El diagnóstico y la programación regionales tienen por objeto inventariar la situación e identificar las necesidades educativas diferenciadas de cada región geográfica, político administrativa o socioeconómica. Se trata de una operación minuciosa que requiere tiempo y supone un gran volumen de trabajo, pero imprescindible si se quiere fundamentar los planes en un conocimiento objetivo y completo de la realidad y hacerlos operantes mediante acciones específicas.

Este inventario detallado es particularmente necesario en los países en desarrollo, donde los promedios nacionales son engañosos, dada la enorme dispersión de situaciones. Piénsese, por ejemplo, V en lo impreciso de la relación alumnos por maestro; costo por alumno, capacidad instalada por alumno, que tienen valor en países donde tales relaciones han sido normalizadas y, por lo mismo presentan un alto grado de homogeneidad.

Sin este inventario detallado sería difícil, por no decir imposible, trazar programas de acción para normalizar situaciones deficitarias, propiciar una mejor distribución de los recursos humanos, físicos y financieros entre regiones, calibrar el volumen de necesidades, e identificarla índole, distribución e implantación de las nuevas oportunidades de educación. Los países en desarrollo necesitan hacer alguna vez, sin ahorrar esfuerzos, este inventario y establecer los mecanismos de recopilación estadística apropiados que luego permitan mantener actualizada la información, de modo que pueda disponerse de un conocimiento de la evolución de la situación en cada uno de los establecimientos educativos.

El instrumento de obtención y ordenamiento de estos datos lo constituyen las fichas de perfil de situación de establecimientos en los que se yuxtaponen datos sobre facilidades físicas, personal, volumen, estructura y movimiento de la matrícula, etc., y los mapas escolares en que se sitúan los establecimientos y se consignan puntos esenciales de referencia.

Tienen en este nivel del diagnóstico y la programación especial importancia ciertos aspectos como la concentración y la dispersión demográficas; los movimientos migratorios de la población; el tipo predominante de actividad económica; la renta por persona y las demandas específicas de fuerza de trabajo; las diferencias étnicas y lingüísticas; las variaciones estacionales en la vida local (temporada de lluvias, de cosechas, etc.); las facilidades de comunicación y las distancias promedio que deben recorrer los escolares; la situación sanitaria; los servicios de sanidad; disponibilidades en punto a electricidad, agua, transporte; la actitud de los pobladores con respecto a la educación y la posibilidad de extraer recursos de la misma para su mejoramiento.

De suma importancia es conocer y tener en cuenta los proyectos específicos de desarrollo económico y social propios de cada región o de alguna de sus localidades.

La participación de los planificadores de la educación en la formulación de tales proyectos, muchos de ellos realizados con asistencia financiera externa, es indispensable para que se tenga en cuenta y se incorpore el componente educación.

Es ésta la manera más directa y efectiva de vincular la educación con el desarrollo social y económico y también de proveerla de recursos adicionales, al incluirla como parte del financiamiento de los proyectos. En cada uno de ellos debería incluirse la acción alfabetizadora cuando fuese necesaria, la educación general y el adiestramiento profesional de los recursos humanos indispensables para hacer efectivo el proyecto.

Es obvio que este trabajo de inventario regional dé situación y necesidades educativas corresponde fundamentalmente a las autoridades educativas provinciales, de distrito y locales, así como a los supervisores escolares, con la asistencia y coordinación del organismo ministerial de planeamiento educativo y vinculado a las direcciones respectivas de los diversos servicios: Primaria, Secundaria, Construcciones Escolares, etc. En lo que respecta al nivel local los aspectos que interesan son los mismos con la diferencia que exigen un mayor grado de detalle.

4.    LA INTEGRACIÓN DE LOS DIVERSOS NIVELES EN UN SOLO PROCESO
 Una de las deficiencias que presenta el planeamiento de la educación en muchos países y que resta eficacia real al proceso, es el descuido en delimitar niveles como los enunciados; esto impide no solamente abarcar los problemas de la educación en toda su extensión, profundidad y variedad, sino más aún, dificulta organizar y distribuir convenientemente las responsabilidades en la realización del proceso de planeamiento educativo.
En algunos casos, el planeamiento se limita a la formulación de planes globales, a esquemas de imposible aplicación por falta de diagnósticos y programas específicos de acción por sectores y regiones. En otros casos, el planeamiento opera por sectores aislados, por ello los problemas de compatibilidad, articulación y complementariedad no se abordan ni resuelven, por falta de un diagnóstico y una programación globales. En la mayoría de los casos, los problemas concretos de desequilibrio y de implantación regionales se omiten o quedan abandonados al azar.
Es necesario, sin embargo, prevenir contra el peligro de apreciar y abordar estos cuatro niveles del diagnóstico y la programación como fases independientes y sucesivas; en realidad se trata de planes interdependientes que se condicionan mutuamente, que integran un mismo proceso y es preciso realizar con un mínimo grado de simultaneidad. Los trabajos de diagnósticos y programación desembocan en documentos que hacen explícitos los aspectos enunciados como características de cada uno de estos niveles del planeamiento.

a)    Habrá un documento donde se formule el plan general de educación, el que en esencial contendrá:
ü  Una síntesis de los hechos y necesidades que motivan el plan y la formulación de los objetivos que con él se persiguen;
ü  la formulación explícita de la política de prioridades y las razones de su elección;
ü   un cuadro ordenado por ítem de los cambios a operar en cuanto a la expansión de los diversos niveles y modalidades del sistema, la estructura y contenido de la educación y los niveles de rendimiento;
ü  el cuadro cronológico de las metas o resultados a obtener al término del período previsto para la ejecución del plan y durante los años sucesivos de su puesta en marcha;
ü   la índole y magnitud de los recursos humanos, físicos e instrumentales indispensables; la tabla cronológica que determine el momento en que deben estar disponibles;
ü  determinación del volumen y composición de las inversiones y gastos en educación, para todo el período del plan y para cada una de sus fases de ejecución;
ü  especificación por ítem de las fuentes o modalidades de financiamiento, incluida la asistencia externa;
ü  previsión de los cambios legales, institucionales y administrativos indispensables para la viabilidad del plan;
ü  un cuadro de distribución de las responsabilidades en la ejecución y evaluación de resultados de las diversas acciones programadas.

b)    Documentos diversos que contienen los programas más detallados de acción con respecto a los diversos niveles y modalidades de la enseñanza, donde se reproducen los elementos pertinentes al respectivo nivel o modalidad consignados en el plan general y se les suministra una programación operativa más detallada.

c)    Documentos diferenciados que especifican la acción de alcance regional, con aplicación precisa de la misma;

d)    Documentos que contienen "proyectos específicos". Estos proyectos pueden referirse a un aspecto que tendrá incidencia sobre el desarrollo educativo en general, o a un elemento de Un determinado nivel o modalidad de enseñanza, una institución particular o una constelación de instituciones. La puesta en marcha del plan global es posible cuando se dispone de las precisiones enunciadas en b), c) y d).

POLÍTICAS EDUCATIVAS


Políticas Educativas Vigentes
  1.  Política de Cobertura: Garantizar el acceso, permanencia y egreso efectivo de la niñez y la juventud sin discriminación, en todos los niveles educativos y subsistemas escolar y extraescolar. 
  2. Política de Calidad: Mejoramiento de la calidad del proceso educativo para asegurar que todas las personas sean sujetos de una educación pertinente y relevante. 
  3.  Política de Modelo de Gestión: Fortalecimiento sistemático de los mecanismos de efectividad y transparencia en el sistema educativo nacional. 
  4.  Política de Recurso Humano: Fortalecimiento de la formación, evaluación y gestión del recurso humano del Sistema Educativo Nacional.
  5. Política de Educación Bilingüe Multicultural e Intercultural: Fortalecimiento de la Educación Bilingüe Multicultural e Intercultural.
  6. Política de Aumento de la Inversión Educativa: Incremento de la asignación presupuestaria a la Educación, hasta alcanzar lo que establece el Artículo 102 de la Ley de Educación Nacional, (7% del producto interno bruto). 
  7.  Política de Equidad: Garantizar la educación con calidad que demandan las personas que conforman los cuatro pueblos, especialmente los grupos más vulnerables, reconociendo su contexto y el mundo actual. 
  8. Política de Fortalecimiento Institucional y Descentralización: Fortalecer la institucionalidad del sistema educativo nacional y la participación desde el ámbito local para garantizar la calidad, cobertura y pertinencia social, cultural y lingüística en todos los niveles con equidad, transparencia y visión de largo plazo.


TIPOS DE PLANES
  • El Plan es el documento que fundamenta la planificación, pues deja constancia de las decisiones tomadas
  • Su fin es la optimización de los recursos disponibles y la orientación de las personas tras el logro de los objetivos.

A) PERMANENTES
  • Vigentes por tiempo indefinido.
  • Son los llamados Presupuestos, Programas y Proyectos


B) AD HOC
  • Para acciones que serán realizadas por una sola vez.


C) DE CONTINGENCIA
  • Son planes de acción alternos o paralelos.


D) FUNCIONALES
  • Aquellos que se modifican en función de los resultados


E) DESCRIPTIVOS
  • Describen de manera general el comportamiento esperado.
  • Permiten que el agente aplique su propio juicio.


F) NORMATIVOS
  • Definen rigurosamente las acciones a ejecutar en cada circunstancia.
  • Contiene normas y procedimientos.


TIPOS DE PLANEACIÓN



TIPOS DE PLANEACIÓN

  1. PLANEACIÓN ESTRATÉGICA
Es la planeación más amplia de la organización, constituye planeación a largo plazo y concibe a la organización como un todo.
Sus principales características son:  
             
a.    Está proyectada a varios años, con efectos y consecuencias previstos a varios años.
b.    Ampara a la institución como una totalidad, abarca todos los recursos y áreas de actividades y se preocupa por trazar los objetivos a nivel organizaciones.
c.    Es definida por la cima de la institución y corresponde al plan mayor, al cual están subordinados todos los demás.

2. PLANEACIÓN OPERACIONAL
La planeación operativa consiste en establecer claramente la aplicación del plan estratégico conforme a objetivos específicos. Al igual que el plan estratégico, la planeación operativa debe ser sencilla, fácil de entender para todos los participantes y permitir que se sepan las actividades que se deben realizar y el tiempo de que disponen para completarlas.

Sus principales características son:
  1. Está proyectada para el corto plazo y para lo inmediato.
  2. Ampara cada actividad por separado y se interesa por alcanzar metas específicas.
  3. Está definida para cada tarea o actividad. 

3. PLANEACIÓN TÁCTICA
Es efectuada en el ámbito de departamento o contexto local, consiste en efectuar planes a corto plazo, entendido este como un lapso de un año o menos hacia el futuro. 
Sus características principales son:
  1. Proyectada para el mediano plazo, regularmente anuales.
  2.  Sus recursos específicos y se preocupa por alcanzar los objetivos trazados en este tiempo.
  3. Esta planeación se define en cada elemento de la empresa.

PASOS DE LA PLANEACIÓN

  1. Identificación de la misión actual de la institución, sus objetivos y estrategias.
Cualquier organización, así sea esta de negocios o no lucrativa, o bien del sector público, necesita de una misión. Una misión se define como la razón de ser de una organización en su contexto, en su entorno.
2. El análisis del entorno externo.
 Una institución exitosa es aquella que posea una estrategia que le permita un ajuste rápido y oportuno a los cambios del ambiente. Un análisis ambiental les permite a los administradores definir las oportunidades y las amenazas y, por otra parte, precisar las fortalezas y las debilidades de la institución.
3. Identificación de oportunidades y amenazas.
Luego de analizar críticamente el entorno pertinente a la organización, es preciso ahora evaluar aquellas zonas del ambiente que pueden llegar a representar "ventanas de oportunidad “.
4. Análisis de los recursos de la organización. 
Entendemos por recursos todos los potenciales que la institución posee, y éstos se refieren tanto a los materiales (económicos, financieros y tecnológicos) como a los humanos (habilidades, destrezas, motivación, liderazgo, capacitación y cultura, entre otros).
En este sentido, habrá que ver si la organización cuenta con los recursos necesarios para enfrentar las oportunidades y las amenazas, y en todo caso aprovecharlas o, en su caso, evitarlas y/o superarlas.
5. Identificación de las fortalezas y debilidades
Una fortaleza es cualquier actividad que la institución realiza bien, es decir, eficaz y eficientemente; por otro lado, también es fortaleza cualquier recurso de que dispone en modo preferente a sus competidores.
En contrasentido, las debilidades son actividades en las que la institución no es ni eficaz ni eficiente, o bien recursos que necesita pero que no posee.


6. Revalorización de la misión y objetivos de la organización.
La fusión de los pasos 3 y 5 tiene efecto en la evaluación de las oportunidades. El análisis cruzado de las fortalezas y debilidades en relación a las oportunidades y amenazas se ha denominado en la literatura administrativa como "Análisis FODA", el mismo puede ser interpretado en un cuadrante dividido en cuatro secciones:
En un cuadrante OF, institución  posee fortalezas y puede aprovechar las oportunidades que se le presenten; en un cuadrante OD, puesto que tiene debilidades, se encuentra incapacitada para aprovechar las oportunidades; por su parte, en el cuadrante AF la institución tiene fortalezas y puede enfrentar con éxito las amenazas que se le presenten; por último, en el cuadrante AD la organización se encuentra en posición crítica, pues se le presentan amenazas y ella se encuentra en posición de debilidad.
7. Formulación de estrategias.
Entre las variadas opciones estratégicas que una institución puede tener, seguramente algunas serán más pertinentes que otras; la pertinencia puede venir por el lado de los costos, de la rentabilidad, de la eficiencia o de la competitividad. Algunas opciones serán más compatibles con la misión de la institución que otras.
8. Implantación de la estrategia.
Ejecutar lo planeado es el paso determinante de la labor, pues una estrategia es tan buena como su puesta en práctica. Por mucho que la estrategia haya sido muy bien pensada, si la ejecución no se encuentra acompañada de talento directivo y de liderazgo, la estrategia no funcionará.


9. Evaluación de resultados.
Todo proceso de planeación es incompleto si carece de elementos evaluatorios. Medir, comparar y evaluar los resultados obtenidos implica necesariamente la existencia de parámetros de referencia contra los cuales tasar, apreciar y juzgar lo obtenido.
De esta manera, preguntas tales como ¿Qué tan efectivas han sido nuestras estrategias? ¿Qué ajustes son necesarios? Aquí podremos saber qué tan efectiva fue la estrategia que se eligió.

PROCESO DEL PLANEAMIENTO
NIVELES DE CONCRECIÓN (PLAN, PROGRAMA, PROYECTO).

NIVEL ESTRATÉGICO: PLAN
ü  Integra el resto de niveles, es el nivel máximo de organización y estructuración de la intervención, compuesto de programas y proyectos.
ü  Plantea los objetivos generales, es decir, las grandes líneas de actuación que orientaran el resto de niveles de planificación.
ü  Clarifica la previsión de presupuesto y los recursos.
ü  Define prioridades, criterios y estrategias.
ü  El instrumento que utiliza es el plan.
ü  La temporalización es a largo plazo, entre 3 y 5 años


NIVEL TÁCTICO: PROGRAMA
ü  Es el segundo nivel de concreción.
ü  Concreta los objetivos específicos.
ü  Clarifica las prioridades de intervención del plan.
ü  Explicita y ordena los recursos disponibles.
ü  El instrumento utilizado es el programa.
ü  El programa es mucho más concreto que el plan.
ü  La temporalización es a medio plazo, 2 años.
ü  Comprende varios proyectos.

NIVEL OPERATIVO: PROYECTO
ü  Con un mayor nivel de concreción que los anteriores.
ü  Define objetivos operativos.
ü  Determina procesos de ejecución, concretando actividades y tareas que hay que llevar a cabo en un tiempo determinado.
ü  Elabora presupuestos detallados de ingresos y gastos.
ü  Define resultados previstos y los medios para lograrlos.
ü  Detalla el uso concreto de recursos disponibles para lograr los objetivos.
ü  El instrumento característico del nivel de operatividad es el proyecto.



ETAPAS DE UN PLANEDUCATIVO

Etapa 1: Análisis de la situación.
Permite conocer la realidad de la institución.
Etapa 2: Diagnóstico de la situación.
Permite conocer las condiciones actuales en las que desempeña la institución, para ello es necesario conocer la actual situación (tanto dentro como fuera de ella). 
Etapa 3: Declaración de objetivos estratégicos.
Los objetivos estratégicos son los puntos futuros debidamente cuantificables, medibles y reales; puesto que luego han de ser medidos.
Etapa 4: Estrategias.
Las estrategias responden a la necesidad de las instituciones para responder a las necesidades del entorno o contexto.
Etapa 5: Planes de actuación.
La pauta o plan que integra los objetivos, las políticas y la secuencia de acciones principales en un todo coherente.
Etapa 6: Seguimiento.
El Seguimiento permite "controlar" la evolución de la aplicación de las estrategias; es decir, el seguimiento permite conocer la manera en que se viene aplicando y desarrollando las estrategias y actuaciones de la institución.


Etapa 7: Evaluación.
La evaluación es el proceso que permite medir los resultados, y ver como estos van cumpliendo los objetivos planteados. La evaluación permite hacer un "corte" en un cierto tiempo y comparar el objetivo planteado con la realidad. Existe para ello una amplia variedad de herramientas.

 PROYECTOS EDUCATIVOS




FUNCIONES DE LA PLANEACIÓN


POLÍTICA, ADMINISTRACIÓN Y PLANEAMIENTO DE LA EDUCACIÓN

En el capítulo anterior se definió el planeamiento educativo como un proceso y un método para formular y ejecutar políticas de educación cuyas características luego se explicaron; también se dijo allí que comprendía tanto el proceso propiamente dicho de preparación de planes como su adopción por decisiones gubernamentales y su ejecución por parte de los organismos responsables de la administración educativa en todos sus niveles. Ahora se definirá de modo más estricto el carácter del planeamiento como instrumento al servicio del proceso más amplio de gobierno y administración educativos, distinguiendo y correlacionando sus aspectos técnicos, políticos y administrativos.

Las relaciones entre planeamiento, política y administración educativas están llamadas a recibir en el futuro una mayor y más cuidadosa atención; será éste el único modo de suprimir los equívocos y las confusiones observadas con frecuencia, y asegurar así al planeamiento una vigencia real unida a mayor eficacia.

Es explicable que, durante la primera fase del desarrollo de la idea y la práctica del planeamiento, se le prestara una atención per se, como función específica separada; ello pudo parecer necesario para destacar, frente a la administración tradicional, su necesidad y su papel, para convertirlo en un campo específico de investigación y definir mejor sus conceptos, requisitos y técnicas.

Sin embargo, esto condujo en muchos casos a organizar y realizar un planeamiento educativo sin vinculación, o por lo menos insuficientemente articulado, al proceso de toma de decisiones de gobierno y a las tareas efectivas de la administración. Parece haber llegado ahora el momento de realizar los esfuerzos necesarios para superar esta situación, a todas luces insostenible, de un paralelismo inconexo entre planeamiento política y administración educativa.

Supone esto evidentemente un replanteo de conceptos, un cambio de actitudes en los planificadores, los políticos y los administradores, como así una revisión de las estructuras y los métodos de la administración educativa, para incorporar el planeamiento como un proceso funcional y permanente dentro del proceso total de la adopción de decisiones, conducción, supervisión y coordinación del desarrollo educativo. Ahora bien, adviértase que resulta difícil, cuando no inconveniente, establecer una separación tajante, desde el punto de vista conceptual u operativo, entre-planeamiento, política y administración.

Esto no suprime la necesidad que existan organismos específicos encargados de realizar o coordinar determinadas tareas de planeamiento, pero señala el hecho que en un bien estructurado y eficiente proceso administrativo de la educación, planeamiento, adopción de decisiones, realización de las mismas mediante acciones coordinadas y evaluación de resultados constituyen un continuum cuyas fronteras no es fácil establecer.

1.    EL PLANEAMIENTO DE LA EDUCACIÓN COMO PROCESO TÉCNICO

En sus aspectos técnicos, este planeamiento es un proceso metódico, interdisciplinario y permanente de diagnóstico de la realidad y previsión de necesidades de una comunidad o país en materia educativa, así como de determinación de las acciones y medios alternativos necesarios para satisfacerlas; en síntesis, es una metodología de análisis, previsión, programación y evaluación del desarrollo educativo. Persiguiendo este fin utiliza, adapta y combina conceptos y técnicas de la pedagogía, educación comparada, economía, sociología, antropología cultural, demografía, estadística, administración y otras disciplinas auxiliares relacionadas con la cuantificación y explicación de los hechos sociales.

En este sentido también hacen falta organismos y personal técnico especializado capaces de aplicar los resultados de la investigación y los métodos de análisis de tales disciplinas a la solución de los problemas de política y desarrollo educativos.

Por consecuencia, un eficaz proceso de planeamiento exige la creación, o el fortalecimiento, de ciertos mecanismos técnicos que antes no se estimaban necesarios o desempeñaban un papel secundario, así como el enriquecimiento de los cuadros de personal de la administración tradicional, incorporándoles un mayor y más variado número 
de especialistas.

En un primer momento habrá quienes juzguen innecesaria y costosa la incorporación de este personal especializado, pero a medida que se reflexione sobre la complejidad de las responsabilidades y el monto de los recursos que se asignan a la educación, este aumento de la capacidad técnica de su administración parecerá no sólo lógico sino una inversión rentable de efecto multiplicador.

No se justificaría que la educación no participara del movimiento, ya observado en otros servicios del Estado, tendiente a utilizar al máximo los instrumentos que brindan la ciencia y la técnica para adoptar decisiones y encarar actividades.

Como ocurre en otros campos de la planificación, el proceso de planeamiento educativo, en sus aspectos técnico, exige la aplicación de conceptos y procedimientos específicos que contribuyan a realizar sus tareas de diagnóstico, pronóstico y programación; tales conceptos y métodos son los que hacen precisamente del planeamiento en sí mismo un campo de investigación académica y empírica, una materia de enseñanza y una especialidad profesional, y se refieren a dos aspectos principales;

a.    Teorías o hipótesis explicativas sobre la interdependencia de los hechos educativos entre sí, y de éstos con los culturales, económicos y sociales, así como sobre los factores que se combinan para dar perfiles diversos a sus relaciones en contextos históricos y sociales determinados; estos conocimientos son indispensables para abordar el análisis de los sistemas educativos y planificar su evolución con un sentido integral.

b.    Metodologías generales y técnicas específicas realizables para efectuar los diversos análisis, previsiones y proyecciones, así como para el tratamiento de los diferentes elementos que componen el plan: fijación de objetivos y metas, elaboración de programas y proyectos de actividad, determinación de recursos indispensables, etc.

Tanto la teoría explicativa del desarrollo educativo como las metodologías y técnicas que se acaban de mencionar están muy lejos de presentar el grado de solidez, rigor y coherencia propios de otros campos de la planificación. No obstante, los rápidos adelantos de los últimos años y el impulso y orientación que han adquirido los estudios sobre los aspectos teóricos y prácticos del planeamiento de la educación, permiten aguardar notables progresos a un plazo relativamente corto.

Los actuales estudios emprendidos sobre economía de la educación, sociología de la educación y educación comparada, así como el movimiento encaminado a incrementar la investigación y experimentación pedagógicas, constituyen pasos firmes hacia la formación del núcleo básico de una teoría explicativa de la naturaleza y los factores del desarrollo educativo.

En cuanto a las metodologías mucho se avanzó al aplicar al campo de la educación las técnicas estadísticas y demográficas, el análisis económico, sociológico y la racionalización administrativa; se emplean con resultados satisfactorios los principios y métodos de la investigación operativa, la programación lineal y el análisis de sistemas.

También se ha progresado considerablemente empunto a la elaboración de indicadores del desarrollo educativo, las previsiones de necesidades de formación de recursos humanos y el análisis de costos educativos. Por otra parte, se dispone ya de algunos valiosos ensayos de planeamiento educativo basados sobre esquemas metodológicos, implícitos o explícitos, que, analizados con cuidado, pueden conducir a generalizaciones orientadoras.

Así mismo, la necesidad de efectuar programas de capacitación en materia de planeamiento de la educación ha obligado a organizar el conocimiento disponible, enriqueciendo en algunos aspectos donde se evidenciaban las mayores lagunas, pero muy en especial a sistematizar el conjunto de sus problemas. En conclusión, ya existe y se perfecciona con evidente rapidez un conjunto de conocimientos y procedimientos técnicos de planeamiento de la educación; y no es aventurado afirmar que en la actualidad se sabe más sobre la materia que lo que se aplica en los procesos reales que se realizan en los diferentes países.

Tal vez ello pueda deberse a la escasa divulgación de los conocimientos existentes y al reducido número de beneficiarios de los programas de capacitación en la materia.

2.    EL PLANEAMIENTO EDUCATIVO COMO PROCESO POLÍTICO
 En su aspecto político, el planeamiento se identifica con el proceso de adopción de decisiones de gobierno a través de sus órganos legislativos y ejecutivos; o dicho, en otros términos, es el proceso por el cual las alternativas y los planes preparados por los técnicos se convierten en política, orientación y norma de las actividades del Estado.

En materia educativa las decisiones pueden presentar formas y contenidos muy diversos: reducirse a la formulación de propósitos y directivas generales de la acción, establecerlos de modo detallado, tener un carácter imperativo o simplemente indicativo. En general las decisiones se refieren a asuntos de la mayor importancia como los siguientes: objetivos y metas por alcanzar, prioridades de la acción, modificaciones o reformas sustanciales a introducir en los sistemas educativos, nivel y composición de los recursos financieros asignables a la educación, distribución de responsabilidades y cooperación en el esfuerzo educativo; en pocas palabras, apuntan a una política educativa, entendida ésta como un conjunto coherente de decisiones que tienden al logro de objetivos bien definidos.

Es de suyo evidente que son estos aspectos de decisión política lo fundamental para que pueda darse un desarrollo planificado de la educación. De nada o de poco servirían los estudios y previsiones acuciosos y el esfuerzo técnico de elaboración de planes, si no culminasen en su objetivo final, es decir, si no sirviesen para adaptar una política gubernamental explícita sobre la materia, normativa de las actividades y capaz de generarlas y coordinarlas.

En caso contrario, el planeamiento como técnica se reduciría a un ejercicio académico, más o menos útil e interesante, pero que no se convertiría en lo que debe ser: un proceso que proporciona los elementos de juicio para adoptar decisiones que luego se traducen en programas de acción. En síntesis, la función esencial de planeamiento educativo como instrumento técnico es aumentar la capacidad y mejorar la calidad del proceso de adopción de decisiones. Y esta función la cumple de diversos modos:

En primer lugar, suministrando los datos básicos sobre situaciones y necesidades, así como elementos de juicio para las decisiones; en muchos casos tales datos y elementos de juicio pueden generar por sí solos una conciencia sobre la necesidad de adoptar decisiones que, en otras circunstancias, no se hubieran tomado; conviértase así el planeamiento en un factor estimulante y dinamizador del proceso de formulación de políticas.

En segundo lugar, contribuyendo a imprimir mayor coherencia a las decisiones de política educativa; y posiblemente aquí resida su mayor contribución. Esta coherencia tiene varios matices complementarios: entre los diversos objetivos y metas de las políticas, entre éstos y los instrumentos y actividades reales, entre las urgencias y necesidades inmediatas y a corto plazo, y los requerimientos y propósitos a largo plazo; y tal vez lo más importante, la coherencia entre las decisiones, de un lado, y las necesidades objetivas, de otro.

En tercer lugar, suministrando de manera permanente el conocimiento de las tendencias presentes de la educación y de sus proyecciones futuras que permitan una; mayor adaptabilidad de las políticas a las situaciones cambiantes. El elemento decisión, en una u otra forma, y en diversos grados, debe estar presente en todo el proceso de planeamiento.

Los responsables de la educación por decisión en el más alto nivel, adoptan el planeamiento como modalidad y como instrumento de promoción del desarrollo educativo, y crean los organismos técnicos correspondientes; por decisión política se definen el ámbito y el alcance de dicho planeamiento, su carácter imperativo o indicativo.

En la etapa de estudios y proyecciones previas, sólo el contacto directo y permanente de los técnicos con los responsables de la formulación de políticas, permitirá a éstos estar al tanto del proceso y resultados de los trabajos y poder así encuadrar sus decisiones conforme a los hechos y necesidades evidenciadas. Después, cuando los planificadores han llegado a elaborar hipótesis de desarrollo educacional y alternativas de acción, corresponde a los encargados de las decisiones elegir, de acuerdo con ciertos elementos de juicio que escapan al análisis y competencia de los técnicos.

La formulación detallada del plan educativo por parte de los técnicos, debería efectuarse sólo después que los responsables de las decisiones en el más alto nivel jerárquico hayan examinado las diversas alternativas, decidiéndose por alguna de ellas y encargado a aquéllos su programación y realización técnicas y operacionales. Por otra parte, son los ejecutivos de alto nivel quienes, apoyados por los técnicos, promueven y dirigen la consulta sobre el proyecto de plan, y quienes, finalmente, con las modificaciones incorporadas, lo adoptan y promulgan como "política", también son los ejecutivos quienes, informados permanentemente de los resultados de la aplicación del plan, deciden y autorizan las modificaciones pertinentes.

Nada fácil, es establecer esta necesaria interrelación para un planeamiento eficaz entre el elemento técnico, o de concepción, y el elemento político, o de decisión; sus dificultades aumentan especialmente en los países de escaso desarrollo donde la incorporación del elemento técnico al proceso de decisión es reciente y surgió más bien como contagio o imitación que por la plena conciencia de su necesidad y valor. En estos casos, aunque existan los mecanismos de planeamiento, y en ocasiones altamente, calificados, lejos de constituir en la práctica un factor de mejoramiento de la capacidad y la calidad de las decisiones y de ser utilizados para ello, representa una actividad, a veces suntuaria, superpuesta o paralela a los poderes de decisión, y desvinculada de los mismos. En otros países, por el contrario, no se habla expresamente de "planificación", pero mediante un proceso evolutivo se fueron incorporando sus principales elementos hasta llegar a la situación actual en que forman parte habitual del proceso de decisión.

En estos casos, la técnica ha ido agregándose necesariamente a este proceso, como a muchos otros, y la opinión pública no acepta decisiones cuya racionalidad no esté demostrada por lo menos a medias. El poder ha ido perdiendo en las sociedades más evolucionadas él carácter carismático que poseían otrora sus decisiones, y que adquirieron un sentido de racionalidad y objetividad crecientes.

Para establecer una fecunda relación funcional entre los aspectos técnico: y político del planeamiento parecen necesarias ciertas condiciones:

En primer término, la situación adecuada de los organismos de planeamiento, la clara definición de sus funciones en el ámbito institucional y operativa con los organismos que comparten la responsabilidad de las decisiones. Esto último reviste especial importancia, por cuanto en un país muchas son las personas que comparten las decisiones o participan en ellas: las cámaras legislativas, los ministros de Estado, los concejos de educación y universitarios, los ministerios de finanza los organismos presupuestarios, etc.
En cada país, los "focos" del poder vinculados a la educación se sitúan y se relacionan de modo especial; y con ellos debe establecerse la articulación permanente de los mecanismos de planeamiento.

En segundo lugar, es necesario que exista, y en grado suficiente, una "actitud favorable al desarrollo" entre los encargados de tomar las decisiones. Al hablar de "actitud favorable al desarrollo" se alude al tipo de liderazgo que no se limita a administrar lo existente y asegurar su eficiencia mediante decisiones corrientes, sino que está dotado de una visión a largo alcance, de una motivación social poderosa, de una firme voluntad de acelerar el desenvolvimiento educacional y efectuar los cambios que ello supone. Sólo partiendo de esta actitud podrá considerarse el planeamiento como una necesidad imperiosa y el empleo de sus técnicas no será otra cosa que una consecuencia lógica del propósito de acelerar e imprimir una dirección al desarrollo; cuando tal actitud no existe, es natural que dicho planeamiento aparezca como un instrumento más o menos optativo, como un lujo, cuando no como un estorbo.

En tercer lugar, es necesario que el planeamiento como técnica se "haga respetable", demostrando fehacientemente su bondad y eficacia. No cabe esperar que oficinas de planeamiento que funcionan mal, con resultados excesivamente lentos, difusos y poco; fundamentados, puedan ser considerados seriamente por quienes adoptan decisiones; por el contrario, trabajos bien realizados, oportunos y bien presentados, fueron por sí mismos suficientes muchas veces para que los dirigentes y la opinión pública apreciasen el valor del planeamiento y utilizadas, aunque en forma parcial sus aportaciones.
Finalmente, importa recordar que la preparación y adopción de un plan educativo debe formar parte sustancial de los procesos de opinión, discusión y acuerdo que se realizan en un país cuando están en juego los intereses y el destino de la comunidad sobre asuntos esenciales. La opinión pública general, y la especializada de los sectores económicos, políticos, culturales, pedagógicos, etc., constituyen parte esencial del proceso mismo de las decisiones. El magisterio organizado debe desempeñar por su parte un papel central en este proceso de adopción de decisiones y en la aplicación de las políticas aceptadas.

3.    EL PLANEAMIENTO EDUCATIVO COMO PROCESO ADMINISTRATIVO
En sus aspectos administrativos, el planeamiento educativo lo constituyen las series coordinadas de actividades que efectúan los diversos organismos ejecutivos de la administración de esos servicios, en función y en cumplimiento de las políticas y los planes adoptados; en este sentido, el planeamiento educativo es un proceso de actividad administrativa programada. También aquí será necesario insistir sobre el hecho que para poco o nada servirían políticas y planes que carezcan de la posibilidad de concretarse.

En último término, con el planeamiento de la educación se persigue un fin eminentemente práctico: que las iniciativas, decisiones y actuaciones tomadas al nivel de los organismos operativos, direcciones generales de educación, supervisión, administraciones provinciales y locales, dirección de establecimientos, se inserten órdenes, ejecuten y evalúen dentro del marco y la perspectiva de un plan de educación preciso y comprehensivo.

Es difícil alcanzar un propósito semejante, pues supone todo un cambio en las actitudes, capacidad técnica y modalidades de acción de los administradores educativos; las características y requisitos de una administración planificada contrastan fuertemente con el estiló y hábitos de la administración tradicional.

La actividad orientada hada la obtención de metas precisas y a largo plazo, apreciada constantemente en función del cumplimiento de las mismas, coordinada con la actividad de los restantes servicios de la administración docente y otros organismos de la administración general del país, el sentido económico de los esfuerzos y del empleo de los recursos disponibles, la ética de la eficiencia, etc., son exigencias que mal pueden improvisarse.

El planeamiento ha colocado a las administraciones pedagógicas ante imperativos en materia de investigación, organización, procedimientos de trabajo, cantidad y composición de su personal técnico, para satisfacer los cuales no estaban capacitados en la mayoría de los casos. Esto implica que, junto al esfuerzo por desarrollar los mecanismos y trabajos técnicos de planeamiento, es indispensable crear y asegurar las condiciones mínimas de funcionalidad en cuanto a una acción decidida en favor de su restructuración y tecnificación. Sería utópico pensar en la posibilidad de insertar el proceso de planeamiento dentro de un contexto administrativo que no lo comprende, lo rechaza o por inercia, lo toma ineficaz.

Frente a estos problemas no faltan quienes postulan la necesidad de conferir atribuciones ejecutivas a los organismos de planeamiento, dando así origen, prácticamente, a dos administraciones educacionales paralelas: la ordinaria y tradicional y la encargada de las actividades de desarrollo propiamente dicho.

Se añade que en esta forma no sólo quedaría asegurada la aplicación eficaz de los planes sino también la evaluación de los resultados y la incorporación de las modificaciones del caso en los objetivos, medios y proceso de la actividad. Semejante solución de suyo inconveniente, introduciría un factor de confusión y distorsiones en el esquema institucional de la educación; despertaría resistencias y constituiría un expediente costoso.

Necesario y aconsejable es, por el contrario, modernizar esas administraciones, dotándolas de capacidad organizativa, recursos y personal acordes con los requerimientos de un desarrollo planificado de la educación. Por otro lado, algunas condiciones y medidas parecen indispensables si se desea evitar el divorcio entre administración y planeamiento y crear las condiciones favorables a este último.

En primer término, es necesario mencionar el fácil recurso de establecer una separación tajante entre los organismos de planteamiento y los organismos operativos, asignando a los primeros, en términos absolutos, la función de concebir y elaborar los planes y reformas educativas, y a los segundos la tarea de ponerlos en práctica.
Tal simplificación, que desconoce la real complejidad del proceso de planeamiento, despierta justificada resistencia psicológica por parte de los ejecutores y constituye el mayor obstáculo para la organización y realización de un planeamiento eficaz. Es difícil convencer a quienes, por ley y por costumbre, tuvieron la atribución de concebir y al mismo tiempo ejecutar las decisiones y medidas relativas al servicio de su competencia, que existe un nuevo organismo que asume la función de concepción y planeamiento, y que a ellos sólo les corresponde aguardar plañes por otros elaborados, para limitarse a ejecutarlos y rendir cuenta de los resultados.

Lo acertado es concebir el planeamiento de la educación como un proceso, en el cual, y con caracteres, oportunidades y grados diversos, participan los organismos que integran la administración educativa en sus distintos niveles.

La creación de organismos específicos de planeamiento responde a la necesidad de:


a)    Institucionalizar la función planificadora; y
b)    Contar con un mecanismo que:

1.    Coordine el proceso de dicho planeamiento asegurándole su carácter integral y coherente;
2.    Articule el planeamiento educativo con el proceso de la planificación general del desarrollo y de otros servicios del Estado;
3.    Realice estudios y previsiones proyectadas sobre el conjunto dé la educación y no sólo sobre aspectos parciales de la misma;
4.    Esté dotado de recursos técnicos y equipos interdisciplinarios para realizar la función de planeamiento en forma continua y no solamente ocasional.

Estas características no sólo no suprimen, sino que suponen necesariamente el aporte y la colaboración de los diversos organismos operativos que están en contacto directo con las diferentes realidades educativas.

En esta forma, en lugar de concebir el "organismo de planeamiento" como una entidad que absorbe y agota la función planificadora, debe pensarse en un proceso generalizado de toda la administración educativa, en un "sistema de planeamiento", dentro del cual le compete al organismo específico una función, definida con claridad y entendida en todo su alcance por los restantes organismos.

Por otra parte, se necesita un esfuerzo sistemático que apunte hacia una triple dirección:

a)    Familiarizar los administradores educativos con los conceptos, objetivos y técnicas del planeamiento pedagógico, de tal suerte que éste no aparezca como una actividad esotérica y extraña;

b)    Familiarizar a los mismos administradores con los conceptos y problemas del desarrollo y con las consecuencias económicas y sociales de la educación;

c)    Tecnificar ciertos organismos administrativos sin cuyo eficaz y ordenado funcionamiento no puede asegurarse un planeamiento efectivo.

Piénsese, por ejemplo, en las secciones de estadística, presupuesto, planes y programas de estudio, textos escolares, construcciones escolares, supervisión, asistencia social escolar, evaluación del rendimiento escolar, legislación escolar, orientación vocacional, etc. 

Dichas secciones adquieren, en relación con el planeamiento educativo, una importancia singular y encuentran en el mismo una plena utilización funcional.